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25 de febrero de 2014
Trasformación
"En el fondo de un viejo estanque vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirio hasta la superficie del agua, nunca más volvía a descender donde ellas estaban. Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirles a las demás lo que había ocurrido. Poco después, una de dichas larvas sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie. Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio. Entonces experimentó una trasformación magnífica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas. Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano. Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo. Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras.
El hecho de que después de esa trasformación que llamamos muerte no podamos ver a nuestros amigos ni comunicarnos con ellos, no significa que hayan dejado de existir".
alegoría de Walter Dudley Cavert
24 de enero de 2014
cristianos por cumplimiento, cristianos por tradición, cristianos por costumbres, cristianos por superstición, cristianos por obligación, cristianos por conveniencia, cristianos auténticos
Un hombre que acababa de encontrarse con Jesús Resucitado, iba a toda prisa por el Camino de la Vida, mirando por todas partes y buscando.
Se acerco a un anciano que estaba sentado al borde del camino y le pregunto: "Por favor, señor, ¿ha visto pasar por aquí a algún cristiano?".
El anciano, encogiéndose de hombros le contesto: "Depende del tipo de cristiano que ande buscando".
"Perdone", dijo contrariado el hombre, "pero soy nuevo en esto y no conozco los tipos que hay. Solo conozco a Jesús".
Y el anciano añadió: Pues si, amigo; hay de muchos tipos y maneras. Los hay para todos los gustos:
"Hay cristianos por cumplimiento, cristianos por tradición, cristianos por costumbres, cristianos por superstición, cristianos por obligación, cristianos por conveniencia, cristianos auténticos..."
"¡Los auténticos! ¡Esos son los que yo busco! ¡Los de verdad!", exclamo el hombre emocionado.
"¡Vaya!", dijo el anciano con voz grave.
"Esos son los mas difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que paso uno de esos por aquí, y precisamente me pregunto lo mismo que usted".
"¿Como podré reconocerle?"
Y el anciano contesto tranquilamente: "No se preocupe amigo. No tendrá dificultad en reconocerle. Un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo de sabios y engreídos. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde van, siempre dejan huellas."
Se acerco a un anciano que estaba sentado al borde del camino y le pregunto: "Por favor, señor, ¿ha visto pasar por aquí a algún cristiano?".
El anciano, encogiéndose de hombros le contesto: "Depende del tipo de cristiano que ande buscando".
"Perdone", dijo contrariado el hombre, "pero soy nuevo en esto y no conozco los tipos que hay. Solo conozco a Jesús".
Y el anciano añadió: Pues si, amigo; hay de muchos tipos y maneras. Los hay para todos los gustos: "Hay cristianos por cumplimiento, cristianos por tradición, cristianos por costumbres, cristianos por superstición, cristianos por obligación, cristianos por conveniencia, cristianos auténticos..."
"¡Los auténticos! ¡Esos son los que yo busco! ¡Los de verdad!", exclamo el hombre emocionado.
"¡Vaya!", dijo el anciano con voz grave.
"Esos son los mas difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que paso uno de esos por aquí, y precisamente me pregunto lo mismo que usted".
"¿Como podré reconocerle?"
Y el anciano contesto tranquilamente: "No se preocupe amigo. No tendrá dificultad en reconocerle. Un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo de sabios y engreídos. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde van, siempre dejan huellas."
20 de enero de 2014
Erase un hombre muy rico.
Erase un hombre muy rico.
Tenía abundancia de todo..., pero le sobrevino la desgracia y lo perdió en un momento. Después, resentido, se fue vagando por el mundo.
Pasó por un pueblo y vio que un hombre revolvía el trigo con una gran pala. "¿Por qué no dejas en paz estos granos?" —le preguntó. "Para que no se pudran de pura tranquilidad." —le respondió el hombre.
Pasó después a otro hombre que estaba arando la tierra. "¿Por qué rasgas la pobre tierra?" "Para que sea más blanda, y así se empape bien de la lluvia y el sol.”
Pasó por un viñedo, donde un agricultor podaba los sarmientos con unas tijeras. "¿Por qué atormentas estos sarmientos?"
¡Qué voy a atormentarlos! “Los estoy podando para que den abundante y buena cosecha."
Entonces se le abrieron los ojos al caminante:
Señor mío, yo soy el trigo que has revuelto para que no me pudra.
Yo soy la tierra que has cortado con profundos surcos para que me vuelva más blanda a tus palabras y a tu gracia.
Y yo soy el sarmiento que has podado con el cuchillo del dolor para que dé más fruto.
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