22 de mayo de 2014

Una mañana de crudo invierno entre mis brazos se me murió


 
Yo la quería más que a mi vida,
más que a mi madre la amaba yo;
y su cariño era mi dicha,
mi único goce era su amor.


Una mañana de crudo invierno
entre mis brazos se me murió;
y desde entonces voy por el mundo
con el recuerdo de aquel amor.

Dónde estás corazón,
no oigo tu palpitar,
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.


Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
la quería yo tanto
y se fue para nunca volver

Yo la quería con toda el alma
como se quiere sólo una vez,
pero el destino cruel y sangriento
quiso dejarme sin su querer.


Sólo la muerte arrancar podía
aquel idilio de tierno amor;
y una mañana de frío invierno
entre mis brazos se me murió.



Dónde estás corazón,
no oigo tu palpitar,
es tan grande el dolor
que no puedo llorar.


Yo quisiera llorar
y no tengo más llanto
la quería yo tanto
y se fue para nunca volver

para nunca volver

para nunca más volver

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