27 de febrero de 2014

Amianto: un asesino que se toma su tiempo

 


También conocido como asbesto, es una fibra mineral natural que se utilizó históricamente como aislante del fuego, tanto en industrias como en hogares. 

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son preocupantes: en el mundo, hay unas 125 millones de personas expuestas a este mineral en el lugar de trabajo, lo que causa más de 107 mil muertes anuales por cáncer de pulmón relacionado con el asbesto, mesotelioma y asbestosis.

El amianto o asbesto  es una fibra mineral natural que, por sus características tecnológicas excepcionales, se utilizó en múltiples aplicaciones en construcción, industria y productos de gran consumo. Este mineral es un aislante del calor y el fuego, por lo que se lo podía encontrar tanto en fábricas y pastillas de freno de autos, como en estufas a kerosene y tablas de planchar. En construcción, aún se lo encuentra como aislante térmico e impermeabilizante revistiendo piezas portantes de acero, calderas metálicas y antepechos de ventanas de madera con radiadores, adhesivos para baldosas y como aislante acústico en spray, entre otros usos.
Esta fibra "está compuesta por un conjunto de miles de fibrillas elementales sólidamente  unidas". Su alta toxicidad reside en que esas fibrillas pueden separarse con facilidad en fibras cada vez más finas hasta llegar a tamaños microscópicos: billones de ellas pueden estar en el ambiente y ser transportadas por corrientes de aire hasta distancias considerables.


El amianto es considerado sumamente tóxico para el sistema respiratorio. Su peligrosidad recae en la biopersistencia de las fibras en los pulmones, esto es, que no se eliminan y pueden permanecer intactas por muchos años, lo que le da suficiente tiempo al organismo para que desarrolle formaciones cancerosas. Lo alarmante es que no hay cantidad mínima de fibras inhaladas para causar daño: una sola incrustada en el pulmón alcanza.
"Hay una característica muy particular del amianto y es que las enfermedades se producen entre 15 y 20 años después de la exposición"

Enfermedades asociadas al amianto
Asbestosis

Se define como una fibrosis intersticial pulmonar difusa producida por exposición a polvo de amianto, que puede afectar al parénquima y a la pleura visceral y parietal.
Síntomas: disnea y tos, crepitantes inspiratorios en campos medios y bases pulmonares, y acropaquia. Pueden producirse anomalías funcionales respiratorias tales como alteración de la difusión alveolocapilar y un patrón restrictivo que puede asociarse a obstrucción. La disminución de la capacidad de difusión pulmonar es el parámetro que se altera más precozmente y su deterioro suele ir parejo a la evolución de la enfermedad. La alteración de la función pulmonar puede continuar aun cuando ha cesado la exposición y en ausencia de signos radiológicos de asbestosis, y parece haber relación dosis-respuesta entre aquélla y el nivel de exposición.

La disnea al esfuerzo es habitualmente el primer síntoma, aunque es de aparición tardía, tras 15-20 años del comienzo de la exposición. La tos es no productiva, y no aparece en todos los casos. En estadios avanzados puede aparecer astenia, cianosis y síntomas de cor pulmonale.


Mesotelioma maligno


Es un tumor difuso maligno del mesotelio, que puede afectar a la pleura, el peritoneo y el pericardio, aunque es más frecuente la localización pleural. La localización peritoneal requiere una mayor exposición al asbesto.

El mesotelioma pleural se asocia a asbestosis en un 25% de los casos, mientras que el mesotelioma peritoneal se asocia frecuentemente a la asbestosis, debido en estos casos a exposiciones intensas al amianto. La gran mayoría de mesoteliomas se deben a la exposición a asbesto (en el 80-85% se constata exposición laboral). El tabaquismo y la presencia de metales o de sustancias orgánicas parecen no tener influencia en el riesgo de contraer la enfermedad.
El mesotelioma pleural cursa con derrame pleural, disnea y dolor torácico. Puede acompañarse de derrame o engrosamiento pleural.

Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón por exposición al asbesto puede pertenecer a cualquier tipo histológico, y su historia natural no difiere de la del cáncer producido por otras causas. Parece existir una relación dosis-respuesta entre el riesgo de contraer cáncer de pulmón y el nivel de exposición a asbesto; exposiciones muy bajas parecen no incrementar el riesgo. El riesgo de cáncer de pulmón se incrementa notablemente si la exposición al asbesto se combina con el hábito tabáquico.
La atribución del cáncer al asbesto se basa en la historia anterior de exposición a este producto. Se requiere un período de latencia mínimo de 10 años.

 

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...