5 de diciembre de 2013

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?



Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.

Señor despierta mis sentidos, yo sé que me escuchas mas no te siento. Tú me conoces Señor, sabes lo que me apena. A ti ruego noche y día esperando Tú misericordia, a ti clamo en mi desesperación déjame oír tu voz. Como Tú hijo Señor exclamo; Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Pero Tú no me abandonas, me acompañas en silencio, enjuagas mis lágrimas delicadamente mientras mesas mis cabellos. Tú Señor eres mi padre, quien sino Tú escuchara mi lamento.

Los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto».
Tú, Señor, me sacaste del seno materno,
me confiaste al regazo de mi madre;
a ti fui entregado desde mi nacimiento,
desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.

Desde antes de nacer fui tuyo Dios mío, mi vida te pertenece, siempre desde mi nacimiento he confiado en tu palabra. Pero sabes que por mí no es por quien ruego, pues pecador soy y tu desprecio merezco. Es Señor por ella por quien pido, no ya su curación si no es posible y si deseo tuyo es llevártela a tu lado. Deseo que la libres Señor de este tormento que es la angustia que le embarga y el dolor intenso, dale paz, fuerza y fe en su sufrimiento y a mi valor para enfrentarme a ese momento.


No te quedes lejos, porque acecha el peligro
y no hay nadie para socorrerme.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
Tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...