8 de abril de 2014

Desvarios varios sobre la melancolia y la muerte



En el Canon de medicina de Avicena se manifiesta que los melancólicos presentan una fuerte
tendencia a desear la muerte, sufren de ansiedad y desidia, están de continuo meditabundos y su imaginación delirante les lleva a padecer visiones extrañas.

Freud, en Duelo y melancolía, admitía que la melancolía, inductora de tendencias suicidas, está sujeta a un concepto que ni siquiera la psiquiatría descriptiva había podido determinar.
« Ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco muere nadie para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya vivamos ya muramos, del Señor somos » (Rm 14, 7-8)

Somos del señor como dice San Pablo, y siendo del Señor ¿No estaremos haciendo su voluntad sin saberlo?  No dijo Jesús  El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Juan 12:25

Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? 
Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 
Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?  Lucas 12: 24-28

¿Quién somos nadie para juzgar a otro? ¿A caso estamos alguno libre de culpa?
¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? ; Ninguno Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Juan 8: 10-11




La Biblia, versión Reina Valera 1960

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