18 de abril de 2014

Vierne santo




Hoy en el día de tu crucifixión y muerte , te pido perdón Señor por dudar de ti. Por desear el mal a los que me rodean,  por mis pensamientos y mis actos, por mis ofensas y sobre todo, por echarte a   Ti la culpa de mis desgracias.
Sabes que soy un pobre mortal. Tú me creaste y por lo tanto, ¿Qué hay en mi mente que te pueda ser oculto?
Tú Dios mío eres mi PADRE, y si mi padre mortal al que ahora tienes en TÚ gloria perdonaba mis ofensas ¿Cómo Tú señor no perdonaras las faltas de este pobre hombre, al que Tú distes la vida?
Hoy señor que vuelvo a revivir Tu pasión, muerte y resurrección; esta vez solo, sin la compañía de Rosa, dame fuerzas para afrontar el paso de la vida a la muerte. 
Perdóna señor esta última ofensa que realizare contra Ti.  Pero piensa, Señor, que lo hago por amor; por un amor humano lo sé, pero ¿no fuiste Tú Dios mío quien permitió que ese amor existiera? ¿No fuiste Tú Señor quien nos permitió amarnos hasta la muerte?
Pues permíteme Señor, con Tu perdón, prolongar este amor más allá de la muerte fisica.
Déjame Señor contemplar Tú rostro y, con magnanimidad, permite a este tú siervo recibir el perdón por sus muchos pecados, por sus muchos fallos, por sus muchos errores, por este ultimo pecado que cometeré. Permíteme señor reunirme con ella haya donde este. No me importa el cielo, el purgatorio o el infierno con tal de que me permitas volver a estar a su lado.
Danos Señor a Rosa y a mí cuando me entregue a Ti, el descanso eterno, y  brille para nosotros la luz perpetua.


«Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis»



Dios de los espíritus y de toda carne,
que sepultaste la muerte,
venciste al demonio
y diste la vida al mundo.
Tú, Señor, concede al alma
de tu siervo,
el descanso en un lugar luminoso,
en un oasis, en un lugar de frescura,
lejos de todo sufrimiento,
dolor o lamento.
Perdona las culpas por él cometidas
de pensamiento, palabra y obra,
Dios de bondad y misericordia;
puesto que no hay hombre
que viva y no peque,
ya que Tú sólo eres Perfecto
y tu Justicia es justicia eterna
y tu Palabra es la Verdad.
Tú eres la Resurrección,
la Vida y el descanso de, tu siervo.
Oh Cristo Dios nuestro.
Te glorificamos junto con el Padre
no engendrado
y con tu santísimo, bueno
y vivificante Espíritu.
Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera vivirá” (Jn 11, 25)


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