22 de marzo de 2014

Un sepulcro, siempre encierra dos corazones







Porque es tan difícil terminar, porque no simplemente decir adiós sirve. Porque tantas obligaciones nos pretenden anclar a un lugar que ya no es
donde en realidad queremos estar.

Porque siempre pretenden hacernos depender de los demás, ¿no tomaron su rumbo ya al desplegar sus velas hace tiempo? Mi vida es mía, o por lo menos, eso pienso; ¿Quién es nadie para tomar mis decisiones más profundas?

He visto la muerte cara a cara y no la temo. Temo a la soledad, la dependencia de los otros. Siempre se recuerda con cariño al primero que se va y más si es rápidamente y joven. Lo he visto con mis ojos, nadie me lo ha contado. Al tiempo empiezan los problemas, una operación, una enfermedad… El que queda estorbara más pronto o más tarde, porque al que se fue no le hizo falta nadie, lo tenía a él/ella para cuidar de sus noches y sus días.

 Es el amor de antaño, el que nos unía hasta la muerte, para lo bueno y para lo malo. El que nos susurrábamos al oído mientras bailábamos agarrados, sin ritmo, sin pasos, pero enamorados, esas canciones que ya no se escriben  que ya no se escuchan.

Corazones de otros tiempos, anclados en un pasado “cursi”, donde el amor era eterno, desde la más tierna juventud hasta la senectud de los mismos. Maduros antes de crecer, hombres y mujeres hechos así mismos que dejaron sueños por el camino,  que renunciaron a muchas de sus ilusiones por el bien del otro y, que ni en los peores momentos dejaron de amarse.

Almas gemelas que, por azar se encontraban y tejían unas vidas juntas, con sus problemas y sus alegrías, que intentaban criar a sus hijos como mejor podían, a una edad en que ahora ni se plantean tener hijos. Almas gemelas que discutían, y se enfadaban, pero que jamás se marchaban a la cama sin darse un beso. Maridos derrotados por la vida a los que sus mujeres levantaban, esposas estas a las que sus maridos adoraban.  Sueños sin cumplir cambiados sobre la marcha.

Qué triste generación hemos creado. Ya no solo las circunstancias, sino su poca ambición los ha cegado. No conocen el amor tal como ha sido creado,  la pasión de vivir tan solo por el ser amado. ¿Que te importa poseer, amasar;  si estas solo. Si junto a ti ya no está tú ser querido. De que te sirve nada cuando lo más importante te ha sido arrebatado?

Cuando al pasear envidies a las parejas de ancianos con bastón o al marido que empuja con amor la silla de su esposa,  piensa que tú tiempo  ha terminado, que ya no te queda nada por vivir. Te intentaran convencer con cuentos infantiles. Querrán que pienses que eres imprescindible y, para ellos, egoístamente quizá lo seas, pero tú sabes que tú tiempo ya ha pasado y que ella te espera, en algún lugar, para poder volver a comenzar de nuevo, para volver a alzar el vuelo juntos.         .

Entonces será el momento de que  ligero de equipaje  vueles libre,  a reunirte con ella.



                                          (Puede que el testo sea inconexo, pero lo he escrito conforme salía de mi puta cabeza)

2 comentarios:

rbk dijo...

Papá te leo todos los días

Juan Carlos dijo...

No se trata de que me leáis, sino de que me comprendáis, me respetéis y asimiléis lo que siento y sobre todo que os deis cuenta de que vosotras, una de las mejores cosas que la vida me ha ofrecido, además de a vuestra madre, no tenéis ninguna culpa del estado en que me encuentro; al revés estoy contentísimo de vosotras. Pero la vida sin mama…
De momento seguiré arreglándoos las cosas haber si acabo de una vez.

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