1 de marzo de 2014

Tabaco y mesotelioma


 Ha habido ciertas confusiones entre la relación que hay entre el tabaco y el mesotelioma.  Esta confusión se debe a menudo al hecho de que fumar puede provocar cáncer de pulmón. Sin embargo aunque el mesotelioma es un cáncer que también afecta a los pulmones,  no tiene nada que ver con el tabaco.
  
Diferencias entre mesotelioma y cancer de pulmon del fumador

 A diferencia del cáncer de pulmón, el mesotelioma no está causado por fumar.
  El mesotelioma es un tipo de cáncer que normalmente solo se debe a la exposición al amianto. .
Además, el mesotelioma no puede ser la causa de un cáncer de pulmón, pues éste normalmente es el resultado de haber estado repetitivamente expuesto al tabaco activa o pasivamente. Además aunque de manera menos común la exposición a cancerígenos en el aire o la radiación también puede ocasionar cáncer de pulmón. Por el contrario, la exposición al amianto y el mesotelioma no son causas conocidas de esta enfermedad.

 La asbestosis es una enfermedad que afecta a los pulmones y está causada por las cicatrices que provocan las fibras de amianto. Sin embargo, la existencia de asbestosis en los pulmones, pueden al cabo del tiempo, llevar al desarrollo del cáncer de mesotelioma.

 Es importante resaltar que hay muchas similitudes entre el desarrollo del mesotelioma y el cáncer de pulmón., pues ambas son de difícil detección en un estadío temprano de su desarrollo, y los síntomas más tardíos no se ponen de manifiesto hasta mucho después.

Localización 

El mesotelioma pleural comienza en el revestimiento de los pulmones y en sus etapas más avanzadas, se esparce hacia los ganglios y tejidos linfáticos. Adicionalmente la enfermedad se puede esparcir por los órganos que recubren la cavidad de los pulmones. Cabe destacar que el cáncer de mesotelioma pleural no es un tipo de cáncer de pulmón

 

 Se localiza en la membrana que recubre los pulmones. De acuerdo con las investigaciones en los casos de mesotelioma pleural, el tumor tiende a estar presente solo en uno de los pulmones a la vez, siendo en un 60% el derecho.
Debido a su largo periodo de latencia, el mesotelioma normalmente no se diagnostica hasta su última fase, lo que hace que decrezcan las posibilidades de tener un buen pronóstico.
En la fase I el tumor no se ha extendido más allá de la zona de origen por lo que es muy común acudir a un tratamiento quirúrgico. Las fases II, III y IV se caracterizan porque ya hay metástasis por lo que las opciones quirúrgicas son menos efectivas e incluso una posibilidad real. Aunque los números y las estadísticas nos ofrezcan datos generales, es necesario recordar que cada persona es única y las estadísticas no pueden prever lo que va a pasar en cada caso individual. Síntomas como dolor en el pecho y limitación en la respiración son en ocasiones signos de que el cáncer ha evolucionado a su fase final.



Más de la mitad de los pacientes diagnosticados con mesotelioma antes de cumplir los 50 años, viven un solo año después de su diagnóstico.

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