26 de marzo de 2014

Todo se va a la ...




Cuantas veces lo comentamos mi amor, cuantas veces en nuestras charlas de café te decía;  “más vale que si faltamos alguno sea yo, si no ya veras como se va todo a la mierda”.
Pues ya se nos está yendo todo por la borda y, no han pasado ni tres meses desde que tú faltas. Yo ciclando a toda leche entre la depresión y la euforia, RBK con lo suyo y Ruth súper sensible y tan baja de autoestima como siempre. Como una chica joven, guapa, inteligente y cariñosa, puede tener la autoestima tan baja. No se da cuenta de lo que vale, menos mal que RBK se esta enfrentando a sus problemas como lo que es, una mujer adulta, sino ya estaría desbordado del todo. Siento que les estoy fallando amor mío, pero lo siento. Ellas no comprenden que estos últimos doce años he existido gracias a ti. No comprenden que estoy enfermo y, que tú eras mi cura y no la medicación que tomaba.

Es difícil meterse en mi cabeza lo sé, pero tú ya estabas acostumbrada y siempre estabas ahí. Ahora me encuentro solo por más que intenten ayudarme.  Ellas quieren lo  mejor para mi, pero no consigo hacerles entender que yo ya no quiero nada. Las quiero a ellas, a mis nietos que no veas que besos dan a tu foto, pero estoy tan vacio que yo ya no puedo darles nada. Y ellas no lo comprenden y menos con el dolor que llevan con tú perdida. No sabes lo que sufro de añadir más dolor a su dolor. Intento ayudarlas pero no puedo. ¿Como las voy a ayudar a ellas, si ni siquiera puedo ayudarme a mí mismo? 

Mañana tengo que ir a ver a Carmen. Otra vez las mismas preguntas, las mismas tonterías; solo falta que mañana me diga que me ve muy bien, si ni yo me veo bien. Otra vez la misma tontería del “pasar página”. Ilusa se piensa que sus estudios de psicología le dan derecho a decirme lo que tengo que sentir.

Les he comprado unos bombones porque sé que a ti te gustaba quedar bien con la gente que nos trataba bien; la chica de las citas, la moza a la que llamábamos casi guapa porque se lo creía un montón. La verdad  es que llevan doce años aguantando mis impertinencias al igual que tú y, se han portado muy bien con nosotros. Por eso que menos que despedirme con unos bombones.

La cita con el “nuevo” la tengo en Abril y no pienso  que para entonces pueda acudir;  aunque no lo sé, no pensaba que dejarse morir de pena costara tanto. De sesenta a noventa días mi amor, eso es lo que dicen los expertos en el tema.

¿Podrás esperarme tanto?

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