9 de marzo de 2014

Cuando la vida deja de tener sentido

"


" Aprendes a fingir cuando la vida te cierra la puerta en la cara. Cuando al levantarte te das cuenta que tienes una nueva companera,la soledad. Cuando el mundo que te rodeaba cambia en un segundo y te das cuenta que es otra tu realidad. Cuando miras a tus hijos a los ojos y sonries. Cuando en tus ojos hay lagrimas y el culpable es el viento. Fingir, la mejor manera de ensenarle al exterior que es ciego. Si, por que la verdad es que estas muriendo"

 Cuando la vida deja de tener sentido, acude a tú mente la idea de quitarte de en medio y volar. Pero, pues siempre hay un pero, la mente comienza a jugar contigo y te hace sentir culpable de lo que tú decisión puede causar en la psiquis de los demás.
 Sabes que nadie va a comprender tú decisión, libremente adoptada. Es algo que en nuestra cultura se ve contra natura, y que se relaciona con desordenes mentales.
 Estando de acuerdo en esto último, ¿cómo puede alguien condenar a un enfermo por intentar dejar su sufrimiento atrás? ¿Cómo puede la Iglesia Católica, condenar al suicida por no poder soportar la pena que le produce “vivir”?
¿No dice el señor, “misericordia quiero y no sacrificios? ¿Puede un Dios que entrego a su hijo para redimir mis pecados, condenarme por poner fin a mi vida para reunirme con él y con quienes me precedieron? ¿En verdad quiere vernos cargados de tristeza y sufrimiento, tanto físico como psíquico? ¿Qué quiere Dios que haga ahora que Rosa no está? ¿Que quiere que haga si ella era la que cuidaba de mi desde hace once años? ¿Va a remitir mi enfermedad o al contrario, aumentara al no estar ella para controlarme, para hacer que tome la medicación, para calmar mis ataques de ira, mis ataques de pánico? ¿Esperara a que cometa alguna acción irremediable en alguno de mis múltiples cambios de humor?
 Estoy agradecido a Dios, porque cumplió conmigo. Tengo que darle las gracias porque 


siempre en mis oraciones le había pedido que me permitiera cuidar de Rosa, que cuando estuviera enferma no se viera sola, que pudiera estar junto a ella y me diera fuerzas para llevar su enfermedad hasta el final.  Pero ahora que todo ha terminado, no puede pedirme que continúe viviendo, sin lo que ha sido todo para mí.
 Estoy de acuerdo con la psicología en que los hijos sufren cuando un progenitor se suicida, pero hay veces en que un mal cura otro mal. Yo se que debido a mi trastorno no puedo controlar mis impulsos, además estoy ciclando muy rápidamente pasando de la depresión a la manía en cuestión de horas con lo que ello conlleva. Por eso creo que lo mejor es pensar la manera menos traumática para todos y reunirme con la persona que lo fue todo en mi vida.
Que Dios me perdone, estos pensamientos.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...